30.9.14

Hágase la luz


Encerrada en un cuarto oscuro
aprendí
sobre ilusiones domésticas.

La casa es de madera
con el techo de cinc
y quédate aquí adentro.

Con cuidado de no manchar mi trajecito
me enseñaron
a limpiar bien el fondo de la olla,
a elegir sabiamente las medidas del trapo
y una taza de agua
solo un poco de harina
y el café bien caliente.

Me enseñaron los números
y el alfabeto
y cuidado no te salgas de los márgenes.

Siempre en la oscuridad,
aprendiendo
el espacio que le toca a las niñas
y la boca cerrada
que eso no se dice.

Doblada, desdoblada,
hollada la espalda,
desolladas las rodillas
y deme acá esas manos
que eso no se toca.

Siempre en la oscuridad
aprendiendo
vicios de aprobación
y traiga acá esa taza
y deme acá ese plato
y ahora lo resuelvo,
todo en la oscuridad;
qué difícil se me ha hecho
salir a la luz.



25.9.14

La gran célula

No le sirvieron de nada ni el núcleo, ni los lisosomas ni los centriolos. Reventada contra la pared después de haber dado tanto, se fue deslizando con su citoplasma, su membrana plasmática y sus mitocondrias, convertida en un fino hilo acuoso que cupo, sin mayores complicaciones, por debajo de la puerta.