4.7.16

Made in China

Esta ciudad es como una pulguilla
en donde todo sirve y todo es como nuevo.
Tiene casitas de ladrillo y tazas de café,
cerezas y aguacates y sandías
y paletas de helado y cigarrillos
y hay charcos en la calle y tiene flores
en todas las aceras y en las casas.
Esta ciudad es como un rastro
de cúpulas de iglesia y crucifijos,
de bolsos y zapatos y pantuflas,
de libros en inglés y abrigos y bufandas.
Es como abrir la puerta de un prostíbulo
y ver culos y labios y entrepiernas
abiertos a la luz y saxofones
y fuegos en el aire, artificiales.
Esta ciudad se muere y resucita;
está si abro la puerta, y se me ofrece
si pienso en un objeto necesario.
Esta ciudad es útil
para tragar el llanto como se traga el aire
y es como una navaja carcelaria:
traidora y solo un golpe.


28.5.16

Poema en una caja

Si tomara un pedazo de papel
y anotara una fecha
y me detuviera un rato frente a él
mirando su blanco infinito,
ese blanco infinito de óvulo palpitante
y lo colocara luego en una caja,
ahogado ya de flotar
esperando por mis dedos de flagelo,
¿estaría presagiando alguna muerte?

24.5.16

Polvo en el aire


Voy taconeando por la acera a las ocho de la mañana. En el restaurante de comida rápida un muchacho desgarbado limpia los cristales. Miro adentro. Me miro el reloj. Decido que no voy a entrar. Sigo taconeando calle arriba, abriéndome paso entre los estudiantes y los billeteros, luchando con mi cartera y el vuelo de mi vestido; estamos en marzo y la brisa de cuaresma parece que se estira sobre las copas frondosas de los árboles, se desliza sobre el piso y levanta un polvo cargado de diminutas piedras.

Vuelvo a mirarme el reloj. El problema de la distancia aún es salvable. Vuelo 860, asiento 22F.  Pienso que ya ha pasado mucho tiempo. Que el taconeo terminará pronto sobre el alfombrado. Que me sentaré pegada de la ventanilla procurando que el ruido de la turbina ahogue el delgado soplo de aire entre mis dientes mientras lo imagino sujetándome contra la puerta de la cabina, poniéndome de espaldas, subiéndome el vestido, esperándome.

20.5.16

Cirugía

Me entra sin disculpas,
me muta los tejidos,
las medidas antiguas,
las venas y las aguas
y más adentro,
donde están,
me hurga las heridas
las refriega;
me duele,
cloroformo y azúcar,
me arden en la sangre,
uno a uno,
sus dedos de algodón.

Introducción a la memoria

Hay una rama seca
en donde quieren anidar los pájaros.

Y hay un pozo oscuro
donde nadan serpientes
tragando manantiales.

Hay una mano ingenua
que va diciendo,
va surcando
y cae profundo,
donde los pájaros anidan
y las serpientes beben agua.

1.5.16

Viernes santo

Este día debía ser sagrado
y no veo los mantos ni las cruces.

Un grupo de hombres discute
sobre la fe;
de Cristo,
de María,
de política
y de la ley de cabotaje.

El gentío camina;
beben piraguas,
hablan,
pasean a sus perros
y leen algo en su celular.


Y yo me preguntaba
si tú tenías hambre,
si habías bebido agua
y miraba las flores de roble
amortiguadas en la acera.

Este día debía ser sagrado,
lo pienso mientras miro
la cúpula de la catedral.
Las palomas pasan volando sobre mi cabeza.
y tu presencia queda resumida
al contraluz de un dibujo.


23.4.16

Collage

Pienso un cuerpo sin cara
y en mí
y en mi primo
y en tu amigo
y en mi maestro
y en el hombre que me atiende  
en la ventanilla del correo
y en la mujer de espaldas
cruzando la calle
y en las chicas con minifalda
y en ti
y en tu amigo
y en mi primo
y en la mujer de espaldas
y en las chicas
y en ti
y en mi maestro
y en el hombre que me atiende
en la ventanilla del correo
y en ti.

22.4.16

Como un perro

No dejo de buscarlo
por las calles
ni de seguirlo con la vista
aún cuando se ha vuelto
un simple punto que flota
entre el tráfico del mediodía.

No dejo de mirar
la expresión congelada de su boca
que se deshace en filamentos amarillos.

Estoy pegada en el cristal,
como una gota.

No dejo de seguirlo,
reconozco
la necedad de conservarlo.

A veces,
para que no se escape,
le amarro la cadena al cuello
y a veces,
sólo a veces,
me obedece.


20.4.16

Cuerpo a cuerpo

Palabra,
no te quedes ahí,
donde te pongo.

Ensaya un movimiento de gigante
con la sencilla arma de tu cuerpo.

Pequeña o nada soy.

Tu pie sobre mi oreja
me dejará escuchar
el silbido del viento;
cómo se desmorona la materia.

Si ves que alzo el vuelo,
persígueme, palabra,
sujétame con fuerza;
perfora un poco más,
quiebra un poco más,
desgarra un poco más,
sé tú, palabra.

Déjame en carne viva,
insísteme
y entonces,
cobíjame de nuevo
en el perfecto círculo que te define,
donde se siente otra vez la sangre tibia.






Imagen: houseofsighs.tumblr.com