29.10.11

Hasta los huesos

Yo lo abrazaba y mi oído 
escuchaba su corazón al fondo. 
Quise instalarme y envolverme 
en su tejida tibieza, 
pero me topé con los barrotes 
de su caja torácica, 
y hasta ahí pude llegar.



26.10.11

Arte Factus

Somos vapor de agua sobre el vidrio
y aun así somos piedra,
somos de madera,
de acero inoxidable
y aun así somos de goma,
nos movemos, tenemos
perfectas extremidades
de polietileno blanco
y somos de papel de revista,
queremos vernos y somos
inútiles cuerdas trenzadas
por hilos de cobre
ordenados por carpo y metacarpo
con la ilusión
de que somos algo compuesto
de trozos de piel y huesos
pero somos
dos cosas de hojalata que se desean
conectados por un simple cable.













Imagen: Obra de Monica Cook

23.10.11

Mendigo

De corazón las tripas
se enroscan
y anidan en el centro,
remolino de lenguas
que ya nada alimentan
desde que la madrugada
me muerde los labios
y mi vientre
me habla con otra boca
porque ha adquirido la identidad
de un muerto de hambre.

4.10.11

Invencible ausencia

Hace unos pocos días mi hombre
se ha convertido en aire.
Siento su cuerpo liviano
cuando se sienta al borde de la cama.
Atraviesa los cielos y vuela 
sobre mares oscuros.
Mi hombre se ha convertido en aire
por motivos muy íntimos.
Sin embargo así,
intocable, incoloro e invisible
ha adquirido una fuerza insospechable.
Ya no posee extremidades
y le faltan el fémur y la aorta
pero me ama con movimientos novedosos
y palabras alegres.
Nunca golpeó tan fuerte como ahora 
la piedra de su sexo.
Mi hombre se ha convertido en aire,
se ha ensanchado su invisible cuerpo,
sus muslos y cartílagos y huesos
han adquirido nuevas dimensiones.
Es más fuerte que otros este hombre
que carece de músculos y órganos vitales,
que ha perdido los labios y los dedos.
Con terquedad me aferro ilusionada
a la suave piel que cubre su macizo esternón
y danzo con el aire, forcejeando
con su invencible ausencia.










Imagen: Foto de Piotr Kowalik



3.10.11

La ceniza

Busco en su cara tu cara
igual que palpa un ciego las paredes
mientras camina para no caer.
Busco frente a su cuerpo tu cuerpo,
tus piernas trenzadas con las suyas,
sus manos en tu espalda.
Casualmente la encuentro por la calle
y te veo
en su mirada que no mira.
La veo y busco en su cara
el rastro de tu sudor,
algo de tu saliva,
un poco de tu semen
y me resbala por los dedos la ceniza
de la materia que todavía se consume.














Imagen: Foto de Olga Gerasimova

2.10.11

Celenterada

De la hora más negra
se sostienen
pequeñas piedras de luz.
La gota balbucea,
dactilares me hablan al oído,
un aguacero brota
de la garganta seca de mi mano
y mis muslos me abandonan
como sardinas ebrias;
el sueño llega a mí,
celenterado,
sobre esta sábana a la que me adhiero.


1.10.11

Emoción de amor

Amor ya no podría
amar a nadie más.
Aunque tú me obligaras
y me pusieras un puñal en el pecho.
Aunque me ataras de las manos
a tu caballo blanco
y me humillaras arrastrándome
hasta llevarme fuera de la ciudad
y dejaras mi cuerpo sangrando
sobre el polvo a pleno sol.
Es ridícula y anticuada
esta emoción de amor,
sabes que es improbable que hable en serio.
Aunque después de cada orgasmo,
estoy segura,
te entusiasma la idea.

19.9.11

Víspera

Una gota
-cuidadosa-
baja
peldaño a peldaño
sin salir de los ojos,
consciente
de su fosforescencia.

18.9.11

Conclusiones mirando una puerta

Un hombre ya no quiere 
ser un handyman.
Saco cuentas a lápiz y papel
y ya mañana es lunes.
Tengo que decidir el menú,
aceite, arroz, frijoles.
La cerradura de la puerta está floja,
y hay que reforzarla, 
y las bisagras.
En la mesa hay un periódico
y la semana tiene siete días,
debe haber por ahí un destornillador,
qué  mañana tan quieta,
sólo el pecho de un hombre, que soy libre
y la casa es grande
 y los techos son altos.
Un hombre ya no quiere ser un handyman;
ya no quiere atornillar bisagras,
componer cerraduras,
 colocar telas metálicas
 para que los insectos y roedores
 no pasen de la calle a adentro.
Es que soy libre.
Quédate aquí un poquito,
 háblame de tus cosas, 
dame tu pecho, así, para dormir.
 Vuela estos techos altos
y métete en mi cuerpo,
 asegura la puerta.


16.9.11

Nocaut

Como asimila un boxeador los golpes
que recibe arrinconado contra las cuerdas,
cada gancho, cada puño,
cada derechazo a la mandíbula,
cada caída en que se corta un pómulo,
cada caída en la que cuenta diez
y luego se levanta de la lona
con la nariz sangrante
y se pone su faja en la cintura
y alza su brazo victorioso,
peso completo,
así puedo decir
que me olvidé de ti.