5.7.12

Perpetuidad

Guárdame como al miedo
que sientes, breve,
en la boca del estómago
justo antes de acercarse
el puñal
o la lágrima
o el bolsillo vacío.

Guárdame como al lento
minuto de terror
de los pasos
ahogándote en la oscuridad.

Después, después de ese segundo,
pensar que no era nada,
que todo en sí es tan breve
y pasar a otra cosa,
como la página de un periódico, digo.























15.6.12

Interrogante



Con esas astillas
que brotan de tu espalda
y esa lanza que cuelga de tu pecho,
ese ruido que sale de tu oído,
la saliva y el aire
que escurren de tu boca
y tu lengua que muerde
ese hueso que sale de tu ojo;
codo con codo,
seco, distendido
tu vientre tragándose
a sí mismo
y esas piedras
pegadas a tus pies,
es increíble, cómo flotas.













Imagen: Obra de Karina Marandjian

25.5.12

Lo obvio



El ojo que se pudre
porque sé que me mira
y no lo escucho,
el ojo que es de córnea,
de nervios y tendones y pestañas
y que parece que cuelga del vacío
cuando está bien sujeto de mi frente
no deja de morder con la evidencia.

















21.4.12

Lagrimal

Agua sandalia y piedra
la curva cervical,
ojo sacro y las órbitas
como columnas que ceden,
hechas polvo.
Mis dedos sucios
dolidos de camino;
me arrastro
porque lloro por dentro
y el lodo destila.








Imagen: Obra de Esao Andrews


i

6.4.12

Post Mortem

He tejido una túnica
con las hilachas que
colgaban de los huesos
que ahora es su epidermis.
Ahora, mientras flota,
puede observar el mundo
a través de las córneas,
la lengua es tibia y suave
y puede articular palabras;
los dientes son de oro.
Las manos se dirigen seguras;
las falanges provocan
la imperceptible oscilación con que me erizo.
Me he colgado del aire
con la trenza que hice de su pelo,
soporto la presión de las arterias
y me contengo, amor, cómo respiras.














Imagen: Daria Endresen
http://dariaendresen.com/

24.2.12

Contradicción

Diseccionada,
aderezada
con saliva imaginaria,
rebosada de pulpas,
rehogada en cualquier ojo,
trozada
con la sal incisiva
de cualquier lengua,
ahogada en ningún llanto;
aquí estoy
muerta de hambre
servida
en bandeja de plata.



Imagen:Obra de Karina Marandjian

16.2.12

Un viaje


Tendida.
La oscuridad, frondosa,
mueve su cabeza sobre mí,
los grillos pisotean el aire,
parpadeo; las luciérnagas
chocan
contra el cristal de la ventana
y mueren.
Tendida.
La oscuridad flota sobre mí
y siento
que él se desliza por mi cuerpo
con la lentitud de un caracol.








Imagen: Barquito, obra de Andrés Rodríguez Santos







11.2.12

Los perros

La luna riela el agua de la alcantarilla
por la que se arrastra mi barcaza de hilos.
Quiero alejarme sin cerrar los ojos,
a la deriva,
dentro de este túnel
que aumenta el silencio
de las pisadas sobre mi cabeza.
Me siento tan profundamente abajo
que presiento
a los perros que olfatean
la rejilla, buscando huesos.

II

El hilo se ha soltado y llega la tiniebla
mi sábana es de agua; la cama
no me sostiene.
Mi cuerpo
cae tan profundamente abajo
que siento
los colmillos furiosos de los perros
clavados
sobre la carne tierna.























Imagen: Obra de Mauricio Javier González

31.1.12

Una duda

En el taller, las aprendices de peluquera se aprestaban a trabajar sobre la cabeza fijada a la mesa por un gancho metálico. La maestra las observaba desde una esquina oscura, mientras ellas, todas nerviosas, no sabían qué hacer con aquel cabello humano enmarañado y el cuero cabelludo falso cubierto de una sustancia viscosa, como la pulpa almibarada de los mangos. Asqueadas, las aprendices vieron salir a la maestra de su esquina que jugaba con sus peinillas, como navajas. Si tienen alguna duda – decía ella mientras limpiaba la última gota de sangre que brotaba de su boca como la baba de un molusco gasterópodo – yo peino.






30.1.12

Ánima

En el cuarto vacío hay una cama, arreglada con sábanas blancas que huelen a lavanda. A un lado de la cama hay una mesa, con una lámpara hecha en hierro forjado y unos espejuelos sobre un libro. Hay una pintura con la imagen del abuelo colgando en la pared. En el armario hay ropa, limpia y planchada. Todos duermen, despiertan, conversan, salen, llegan, ríen, a veces lloran, cantan; los niños entran y salen de las estancias, van al patio. A la hora de la cena los veo sentados a la mesa y oigo el ruido de los cubiertos de plata sobre los platos de porcelana. Siguen haciendo las mismas cosas que hacían antes de que fuéramos sepultados, sin embargo, ninguno se ha dado cuenta de que yo sigo aquí: no me acostumbro al frío y a la oscuridad del cementerio.



9.1.12

Bestias

Sabían que su unión sería inaceptable. Aún así, intentaron seguir con su romance y se paseaban por la plaza de noche, se bañaban en la playa los domingos, se besaban sentados en los parques, de manera tan natural, como para pasar desapercibidos. Pero fue inútil. Una vez descubiertos, los persiguieron sin misericordia, con el propósito de propiciarles el castigo corporal más cruel; ahogarlos, desmembrarlos, incluso quemarlos vivos. Por eso, resignados, decidieron alejarse de todos escogiendo el paisaje más lejano para construir su hogar. Y allí se amaron y vivieron felices, el escarabajo y la hormiga.