13.6.15

Cuestión de piel

Al final, me da igual un brazo, una pierna, los dedos de la mano, los labios mayores o menores o los testículos; el placer de sentirlos en mi boca es siempre el mismo. Así hablaba, eufórico, el gusano mientras se arrastraba sobre un pecho y sus compañeros, fascinados, devoraban el cadáver.





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